martes, 23 de diciembre de 2025

Ch. 285 - Nathalie vs Shimuna, el fénix lunar menguante

Las sospechas de Faralalan sobre Ella resultaron ser completamente acertadas. Aquella mujer no era quien decía ser, sino una de los Tottengräber, la Número V del Gobierno Imperial: Straciatella.

Y mientras la verdad salía a la luz en las profundidades del palacio, en ese mismo instante, las batallas por Luore estallaban sin cesar.

En medio del cielo de la zona sur de Al-Amphoras estalla una gigantesca esfera de sombras de la que sale disparada Shimuna de los cuatro sagrados en su enorme aspecto de fénix, impactando brutalmente contra varios edificios hasta frenar en seco.

"Tsk... ¡Tú lo has querido, semi-demonia!" exclamó la sagrada enfurecida, cambiando completamente su forma.

Su aspecto bestial se tornó más humano, conservando rasgos animales que potenciaban su ferocidad, y dejando sus radiantes alas extendidas en su espalda.

"Lo siento, pero... ¡Las tías chulísimas no podemos permitir que otras nos quiten territorio! ¡Y mucho menos que roben algo importante a sus colegas!" comentó Nathalie lanzándose al ataque, emergiendo de una de las sombras de los edificios con su guadaña.

El filo oscuro se acerca vertiginosamente a la fénix, pero ella estira su ala y la cubre con llamas con las que bloquea el impacto de su rival. Las dos retroceden y se miran decididas, jadeando por el cansancio de haber estado peleando estos minutos.

"Ya veo... No solo es una molestia como un pollo asado gigante, si no que también controla el fuego." suspiró la semi-demonia limpiándose el sudor de la frente con el dorso de la mano.

"Muy bien, es hora de ir en serio." dijo Shimuna mirando fijamente a la luna, dejando que lentamente su ardiente cabellera se tornase de un tono plateado. "Después de ver a tu amigo el de las llamas el otro día, supe en primera instancia que si acababa enfrentándome a algún amigo de Ashley, debía ir completamente en serio. Y ahora que tengo conmigo la luna del Animalia, no dudaré. ¡La Gema será nuestra!"

De pronto Shimuna aparece frente a Nathalie, le agarra con sus zarpas del rostro y acelera a toda velocidad atravesando varios edificios usando la cabeza de esta para derribar paredes. Tras unas pocas, la lanza con potencia haciéndola rodar por el suelo.

"¡Mierda!" pensó la semi-demonia con la frente sangrando a borbotones por los golpes. "¡Bajé la guardia al ver lo chulo que era su cambio de color!"

Shimuna da un salto, extiende sus alas y comienza a disparar cientos de plumas cubiertas en llamas plateadas. Nathalie junta sus dos manos y alza un muro de sombras desde el suelo que la protege con determinación.

Los proyectiles ardientes se incrustaron contra la superficie oscura de la semi-demonia, quedando detenidos en seco. Aún así, la determinación de Shimuna no flaqueó. Batió las alas con violencia y se lanzó en una embestida envuelta en fuego, atravesando el escudo de sombras y golpeando de lleno a Nathalie, que salió despedida contra un edificio cercano.

Mientras giraba por el aire, la paladina de la oscuridad materializó su guadaña de sombras y, de un solo tajo, partió el edificio en dos. Pasó limpiamente entre los escombros, aterrizó con los pies bien plantados y frenó derrapando sobre el suelo arenoso antes de agacharse.

Clavó de nuevo el asta de la guadaña en el pavimento y, desde la oscuridad de esta, surgieron cientos de lanzas sombrías que se lanzaron a toda velocidad hacia Shimuna. La sagrada retrocedió de un salto y desplegó las alas para alzarse, pero la rapidez de las sombras la alcanzó, abriéndole múltiples cortes por todo el cuerpo. El dolor la sacudió, pero no fue suficiente para detenerla.

La mujer bestia ascendió al cielo envuelta en fuego y, desde sus alas, desató un gigantesco tornado de llamas plateadas que arrasó todo a su paso. Sin embargo, aquello tampoco detuvo a Nathalie. La semi-demonia amplió el tamaño de su guadaña y, con un esfuerzo extremo, cortó la llamarada en dos, deslizándose por el estrecho espacio entre ambas columnas de fuego.

“Tsk… no hay alcohol que pague esto”, susurró, tragando saliva y sacando la guadaña del suelo.

Nuestra protagonista se cubrió de sombras de forma vertiginosa mientras zarandeaba su arma con una agilidad feroz hasta adoptar una pose ofensiva. En un solo movimiento de brazos, la oscuridad se desgarró desde el suelo y dio forma a dos enormes manos negras que emergieron con violencia, tratando de atrapar a Shimuna.

La sagrada reaccionó al instante, elevándose y surcando el aire a toda velocidad. Se abrió paso entre torres y edificios, zigzagueando con precisión milimétrica mientras la oscuridad la perseguía como bestias hambrientas. 

Los dedos sombríos se cerraban a su paso, aplastando fachadas, arrancando balcones y reduciendo torres a cascadas de escombros. Shimuna esquivaba por centímetros: una mano rozó su ala, otra le arañó la espalda al cerrarse de golpe, haciendo temblar toda la manzana.

El cielo se llenó de polvo, cristales y sombras. Cada giro, cada impulso, parecía una danza desesperada entre la destrucción. Sin saberlo, Shimuna estaba siguiendo el compás exacto que Nathalie había marcado desde el principio, siendo arrastrada, poco a poco, hacia su posición.

Cuando por fin lo comprendió, ya era demasiado tarde.

Shimuna volaba directa hacia el edificio donde se encontraba la semi-demonia. Nuestra protagonista la esperaba, plantada como un ancla en mitad del caos, aferrando con ambas manos el asta de su guadaña. Sus venas se marcaban bajo la piel mientras el filo oscuro crecía y crecía, estirándose de forma antinatural, como si la noche misma se estuviera afilando.

"¡Mierda! ¡Era una trampa!" pensó el fénix, con los ojos abiertos de par en par.

"¡NUNCA SUBESTIMES A UNA TÍA CHULÍSIMA QUE SE MUERE POR UNA CERVEZA BIEN FRESQUITA!" rugió Nathalie, moviendo ambos brazos con una fuerza brutal que tensó cada músculo de su cuerpo. "¡DARK NIGHTMARE!"

La oscuridad estalló sin límites.

Un tajo colosal atravesó el aire y golpeó de lleno a Shimuna, abriéndole una herida diagonal que iba del hombro a la cintura. La sangre brotó mientras la sagrada era engullida por una marea de sombras que la repelió con violencia, lanzándola contra el pavimento. Su cuerpo rebotó y rodó varios metros hasta acabar desplomándose sobre el toldo destrozado de un puesto, que se hundió bajo su peso.

Nathalie la observó en silencio mientras reducía el tamaño del filo de su guadaña. Luego, ladeó la cabeza ligeramente. "Dime... que eso fue todo..."

La sagrada yacía tendida en el suelo, con su sangre tiñendo la arena de rojo. Abrió lentamente los ojos y contempló el cielo nocturno, mientras un recuerdo se abría paso entre el dolor: las palabras de su antecesor, el anterior fénix lunar.

"Nosotros, los fénix, somos figuras importantes para los hombres-bestia. No solo por nuestra escasez como especie en la población, sino también por el símbolo de esperanza que representamos. Siempre han creído que somos criaturas inmortales, capaces de sanar nuestras heridas al instante, pero eso no son más que falacias moldeadas por la historia para hacernos parecer impecables. Por eso, pese a todo, debemos mantener viva la esperanza de los nuestros. Nunca debemos rendirnos, incluso si eso significa que tengamos que morir en el proceso."

El recuerdo se desvaneció.

De pronto, la joven clavó el puño contra el suelo y comenzó a incorporarse, temblando pero firme.

"Joder..." murmuró Nathalie, al darse cuenta de que el combate aún no había terminado.

Del bolsillo de sus pantalones, Shimuna sacó una máscara de lucha libre roja y amarilla. Soltó un suspiro profundo y se la colocó sin dudar. En ese instante, una presión mágica mucho más densa se liberó de su cuerpo. El poder de la luna recorrió su piel, volviéndola más pálida y luminosa, mientras su figura adoptaba una forma aún más bestial.

Sus brazos musculosos se cubrieron de plumas, y su cabello comenzó a alargarse, ondeando como llamas plateadas bajo la luz lunar.

"¡NO PIENSO PERDER! ¡SOY SHIMUNA, FÉNIX LUNAR MENGUANTE! ¡EL SÍMBOLO DE ESPERANZA DE LOS HOMBRES-BESTIA!"

En un solo pestañeo, desapareció y apareció frente a Nathalie sin previo aviso.

"Q-Qué rápida." pensó la semi-demonia, apenas capaz de reaccionar.

Shimuna apoyó ambas palmas contra el estómago de su rival y liberó una brutal onda ígnea. La explosión sacudió toda la zona, derribando varias casas a su paso y lanzando a nuestra protagonista por los aires, con su cuerpo cubierto de heridas y la ropa repleta de harapos.

"No puedo perder, así que haré lo que sea necesario." declaró la sagrada, observando desde la distancia el cuerpo de Nathalie tendido entre los escombros.

"Vaya... parece que tenemos algo en común." respondió la semi-demonia, haciendo que la oscuridad se retorciera y levantara los restos del edificio que la aplastaban. "Ya tuve una mala experiencia con mis colegas en el pasado, cuando sentí que fui un estorbo al dejarme capturar por el enemigo. Así que esta vez... ¡No puedo fallarles!"

Las sombras comenzaron a danzar alrededor de su cuerpo. Sus cuernos crecieron, sus ojos se tornaron de un rojo brillante y de su espalda brotaron alas oscuras. Una cola endemoniada se agitó tras ella, mientras su ropaje se transformaba en uno más ajustado y revelador, otorgándole total libertad de movimiento.

"¡ES HORA DEL VALS DEL DEMONIO!" sonrió.

Continuará...

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