Al día siguiente.
Esa misma mañana, poco después de desayunar, Marco, Nathalie, Kanu y Sherezade abandonaron Sylvapura sin llamar demasiado la atención. La princesa trazó los vectores en el aire con un gesto preciso, y las flechas de energía se materializaron bajo sus pies, elevándolos con suavidad antes de lanzarlos hacia el horizonte.
Su objetivo era claro: Luore. Necesitaban encontrar uno de los trenes mágicos que aún permaneciera utilizable y llevarlo de vuelta a la ciudad para comenzar los preparativos del día de la ejecución.