Somnus siempre fue un chico que destacaba con claridad frente a la media. Desde muy pequeño mostró una capacidad intelectual fuera de lo común: comprendía conceptos complejos con una facilidad pasmosa y resolvía problemas que dejaban perplejos incluso a alumnos mayores.
Su rendimiento fue tan sobresaliente que, aún en primaria, se le permitió saltarse un par de cursos. Aquello lo colocó ante desafíos académicos más exigentes, pero lejos de intimidarlo, los afrontó con la misma soltura de siempre, acumulando notables altos y sobresalientes como si fueran algo natural.