Los hermanos lograron derrotar al Tottengräber número IV al unir sus fuerzas en un solo cuerpo durante el combate. La coordinación entre ambos fue absoluta, permitiéndoles superar el dominio del mundo onírico de Somnus y romper por completo su control sobre el escenario de la batalla.
Con la caída del ejecutor, el flujo del tiempo en el Der Fliegende volvió finalmente a la normalidad. Sin embargo, la victoria tuvo un precio muy alto: la brutalidad de los ataques que habían desatado destrozó el cuerpo de Gretel, dejando todos sus huesos completamente fracturados.