Los tambores resonaban a la espalda de Somnus, marcando un ritmo profundo y ominoso que vibraba en el aire como un latido oscuro. Cada golpe parecía sacudir el propio espacio, extendiendo una sensación de inquietud que se clavaba en el pecho de nuestros protagonistas. Aquel sonido no solo era ruido: era una manifestación de poder, una advertencia de que el enemigo que tenían delante ya no era el mismo de antes.
"Ten cuidado Hansel, ahora es mucho más poderoso." le aconsejaba Gretel mentalmente, inquieto.