lunes, 5 de enero de 2026

Ch. 294 - Keipi vs Ashley

Sin saber que su enfrentamiento decidiría el destino del Animalia, Keipi y Ashley se lanzaron a un combate todavía más feroz, decididos a poner fin de una vez por todas a su duelo.

Ambos cargaron al mismo tiempo. El pie reforzado de la potenciadora colisionó con brutalidad contra el filo de la katana del monje, provocando una onda de choque que sacudió la superficie del lago. Se miraron fijamente, con la rabia contenida ardiendo en sus ojos, y saltaron al unísono hacia atrás.

Keipi giró sobre sí mismo e incrustó su espada en el agua. Con un solo movimiento la alzó, arrancando una inmensa masa líquida de la superficie. El torrente se retorció en el aire hasta tomar la forma de un dragón de agua, de enormes fauces abiertas, que se lanzó rugiendo hacia su contrincante.

Ashley no mostró el menor atisbo de temor. Tras apoyar sus pies en la superficie del lago, dio un gran salto hacia atrás, describiendo un amplio arco hasta aterrizar en una pequeña islita flotante. Desde allí impulsó su cuerpo hacia un fragmento de roca que sobresalía del lago, y de este a otro pedazo de superficie. Tomó impulso… y saltó.

Superó al dragón por encima y descendió con violencia, descargando una patada devastadora que reventó la cabeza de la criatura. El impacto provocó un estallido acuático que inundó el aire con miles de gotas suspendidas.

De entre los restos del dragón emergió Keipi con expresión fría. No estaba solo. A su alrededor se materializaron varios clones formados de agua.

Dos de ellos se lanzaron de inmediato, golpeando a Ashley y haciéndola caer de nuevo sobre la superficie del lago. Sin darle respiro, los clones y el verdadero dispararon una lluvia de filos acuáticos en perfecta sincronía.

La potenciadora cruzó los brazos frente al rostro y resistió el asalto con pura fuerza bruta, avanzando contra la presión del ataque. Sin embargo, mientras se protegía, los clones descendieron a su alrededor y la cercaron en un instante.

Sin dudarlo, ella se lanzó al combate.

Esquivó el tajo de uno de los monjes acuáticos agachando la cabeza y respondió con una patada ascendente que lo hizo estallar en gotas. Dos más la atacaron de frente con sus espadas; Ashley las atrapó entre sus dientes con un gruñido salvaje, partiéndolas, y acto seguido agarró las cabezas de ambos clones con las manos, estrellándolas contra el agua hasta hacerlos explotar.

Los clones restantes se lanzaron sobre ella de forma desesperada. Ashley intentó destruirlos a patadas, pero estos se disolvieron al instante, transformándose en agua que la envolvió y la atrapó en una prisión líquida. La masa se contrajo y la lanzó por los aires con violencia.

En ese instante, el verdadero Keipi emergió desde las profundidades del lago, elevándose en el aire mientras una colosal masa de agua ascendía tras él. Alzó su espada y, al canalizar su magia, la corriente tomó forma: una gigantesca hidra acuática rugió al nacer. Sus cabezas serpentinas se lanzaron sobre Ashley con ferocidad implacable, dispuestas a desgarrarla.

Una de ellas logró impactar en su brazo izquierdo, cubriéndolo de cortes y heridas superficiales. Aun así, la joven rugió y respondió sin vacilar. Destruyó dicha cabeza de una patada y, girando en el aire, descendió como un proyectil, aplastando una tras otra las restantes fauces de la hidra.

Con fiereza, cayó frente a Keipi y le asestó una doble patada directa al estómago. El impacto fue brutal. El monje salió disparado y se hundió violentamente en la masa del lago, levantando una gran columna de agua.

Ashley descendió tras él, aterrizando sobre la superficie y manteniéndose a flote gracias a su magia, con la mirada fija en el punto donde su rival había desaparecido.

De pronto, la superficie del lago tembló violentamente. Ashley se puso a la defensiva y, sin mirar atrás, echó a correr. Geiseres brotaban con furia a su alrededor, lanzando columnas de agua que estallaban como torres destructoras, tratando de golpearla. 

La joven zigzagueaba por la superficie, esquivando cada explosión, mientras el agua se elevaba en violentos chorros que hacían que el lago pareciera un campo de batalla en erupción.

Se detuvo de repente al ver que frente a ella emergía un geiser. Al mirar atrás, lo vio: Keipi, deslizándose sobre el agua como si patinase, con su sonrisa despreocupada dibujada en el rostro y la espada firme en la mano.

Sin pensarlo, Ashley se lanzó hacia él. Esquivó dos torres de agua que brotaban violentamente y que levantaron fragmentos de roca y restos de islotes que flotaban cerca. Con agilidad, saltó sobre ellos y aprovechó la inestabilidad de la superficie para avanzar hacia su rival.

Keipi no dudó en perseguirla, saltando de fragmento en fragmento con la misma agilidad que ella. Ambos comenzaron a moverse entre los restos rocosos impulsados por los geiseres, un juego mortal de velocidad y precisión que los llevó cara a cara una vez más.

El monje lanzó una estocada impecable, pero Ashley se deslizó a un lado con un giro ágil. Se impulsó desde un fragmento de roca y rebotó hacia él, conectando una patada directa al rostro de su contrincante. 

Keipi se inclinó hacia atrás, esquivando el golpe con maestría, y en un movimiento fluido transformó el filo de su espada en un látigo, enganchándolo a un trozo de roca cercano. Tiró con fuerza, y la cuerda acuática golpeó a Ashley en la cabeza, haciéndola perder el equilibrio y precipitarse hacia la superficie del lago.

Pero la joven no se rindió. Se incorporó rápidamente y aprovechó un instante de descuido del monje para acelerar vertiginosamente. Su pierna impactó en el plexo solar de Keipi, enviándolo derrapando sobre el agua durante decenas de metros hasta que su espalda colisionó contra una columna que sobresalía del lago.

Keipi sonrió, con la mirada cargada de determinación.

"¡KAITO!" gritó, y del cielo se abrió una enorme grieta dimensional. De ella emergió el gigantesco brazo de su Kami, sujetando un filo descomunal que irradiaba un poder aterrador.

Consciente de la magnitud del ataque, Ashley permitió que la luz lunar envolviera su cuerpo. Su forma de conejo lunar se cubrió de un brillo plateado y, sin vacilar, se arrancó la chaqueta y se lanzó hacia adelante con furia.

Kaito zarandeó su espada, generando un gigantesco filo de agua que partió el lago momentáneamente en dos, dejando un corredor recto de agua ausente. Pero Ashley saltó lo suficiente para esquivarlo, y cuando el brazo del Kami desapareció, descendió con un golpe brutal.

Keipi apenas logró esquivar el impacto; el golpe arrancó de cuajo parte de su kimono y lo hundió parcialmente en el lago, mientras el agua estallaba a su alrededor con fuerza sobrecogedora.

De pronto, bajo los pies de la potenciadora, el espadachín emergió con su espada transformada en un taladro de agua pura. La herramienta impactó de lleno en su estómago, lanzándola varios metros hacia atrás mientras tosía sangre por el dolor.

Keipi, con una brecha en la frente y el cuerpo cubierto de heridas, la observaba entre jadeos. Ashley, con un brazo magullado y la boca empapada de sangre, le devolvió la mirada. Y entonces, ambos sonrieron de manera cómplice, compartiendo silenciosamente el desafío de seguir adelante.

Clones brotaron del lago por todos lados, blandiendo espadas acuáticas y rodeando a la mujer-bestia. Sin perder un instante, Ashley descargó una potente palmada con ambas manos, reduciéndolos a gotas en cuestión de segundos gracias a la presión de viento generada.

Keipi apareció frente a ella con la espada empuñada, pero ella reaccionó inmediatamente, lanzando un martillazo descendente sobre su cabeza… solo para descubrir que aquel no era el verdadero, sino un clon.

El verdadero se encontraba en el cielo. Con el agua del lago elevándose hacia él, invocó nuevamente un dragón de fauces acuáticas que se lanzó con fiereza hacia su rival. Ashley saltó ágil varias veces para evitar ser devorada y, cuando vio la oportunidad, preparó un puñetazo destinado a reducir la bestia a gotas. Pero, antes de que pudiera tocarlo, la criatura se deshizo por voluntad propia.

El monje, sonriente, reunió las gotas en un torbellino acuático que la envolvió por completo, golpeándola con fuerza y lanzándola por los aires. La potenciadora cayó sobre un enorme fragmento de roca que flotaba en el lago y, aprovechando el impacto, lo impulsó hacia arriba elevándolo un par de metros. Se mantuvo pegada a su superficie y, cuando alcanzó la altura suficiente, lo pateó con fuerza directamente hacia el monje.

El agua cubrió de nuevo el cuerpo del monje, quien, con un movimiento elegante y su espada convertida en taladro marino, partió el fragmento de roca en dos.

"¡Conquistador de los mares!" exclamó Keipi, con su armadura acuática reluciendo mientras esbozaba una sonrisa despreocupada.

Ashley se reincorporó, ensangrentada pero desafiante. "Al fin te pones serio." dijo ella, apretando los puños.

"Sí…" respondió él, fijando la mirada en su rival. "Es hora… de acabar con esto, Ash."

Continuará…

No hay comentarios:

Publicar un comentario