Los tambores resonaban a la espalda de Somnus, marcando un ritmo profundo y ominoso que vibraba en el aire como un latido oscuro. Cada golpe parecía sacudir el propio espacio, extendiendo una sensación de inquietud que se clavaba en el pecho de nuestros protagonistas. Aquel sonido no solo era ruido: era una manifestación de poder, una advertencia de que el enemigo que tenían delante ya no era el mismo de antes.
"Ten cuidado Hansel, ahora es mucho más poderoso." le aconsejaba Gretel mentalmente, inquieto.
"Tsk… lo sé…" respondió él, con la mirada cargada de preocupación mientras mantenía su postura de combate.
Las palabras de su hermano se clavaron en su mente. Hasta ese momento, Hansel siempre había creído que su cuerpo había sido transportado a aquella dimensión. Pensaba que todo lo que estaba viviendo lo estaba afrontando con su propio cuerpo, con su propia fuerza. Sin embargo, la verdad era otra muy distinta.
Solo su alma había cruzado el umbral, por lo que el cuerpo que estaba usando no era el suyo. Era el de Gretel.
Ese pensamiento lo golpeó como un martillo. Hasta ahora había luchado sin reservas, entregando todo su poder sin pensar en las consecuencias. Pero al comprender la situación, algo dentro de él se quebró. Si liberaba el cien por cien de su poder, el cuerpo de Gretel no sería capaz de soportarlo. Sus músculos, sus huesos… todo terminaría rompiéndose.
De repente, el mundo que los rodeaba comenzó a distorsionarse.
La tierra resquebrajada del paisaje apocalíptico se abrió en grietas interminables mientras del cielo oscuro descendían formas irreconocibles. Criaturas nacidas de pesadillas emergían de la nada: sombras alargadas con miembros deformes, rostros sin ojos que se abrían en gritos silenciosos, manos gigantes que se extendían desde el vacío intentando atraparlo.
Hansel reaccionó al instante.
Su cuerpo se movía casi por instinto, impulsado por ráfagas de viento que él mismo generaba para esquivar los ataques. Giraba sobre sí mismo, deslizándose entre las sombras que se abalanzaban sobre él. Un salto impulsado por una corriente de aire lo lanzó varios metros hacia arriba mientras una masa oscura se estrellaba contra el suelo donde había estado un segundo antes.
Pero no había descanso. Más pesadillas surgían sin cesar.
Desde las fisuras del suelo brotaban figuras retorcidas que trataban de agarrar sus piernas, mientras criaturas aladas descendían en picado desde el cielo como buitres infernales. Hansel rodó por el suelo, se impulsó con una ráfaga de viento lateral y salió despedido entre dos monstruos que chocaron entre sí con un rugido ensordecedor. Cada maniobra era precisa, desesperada… una danza de supervivencia en medio de un mundo que parecía querer devorarlo.
Gretel percibió algo extraño en el comportamiento de su hermano. No era solo la tensión del combate; había una vacilación nueva en sus movimientos, una duda que antes no existía. Aquello le puso los nervios de punta.
"¿Hermano?" dijo sorprendido.
"Silencio." le ordenó Hansel, totalmente concentrado en su escape.
Otra oleada de pesadillas se lanzó sobre él. Una criatura con forma de araña gigantesca descendió desde el cielo oscuro, sus enormes patas atravesando el aire como si fueran lanzas que buscaban empalarlo.
En lugar de retroceder, nuestro protagonista se impulsó hacia adelante con una potente ráfaga de viento bajo sus pies. Su cuerpo se deslizó a toda velocidad justo entre las patas que caían desde lo alto, pasando por el estrecho espacio entre ellas mientras estas se clavaban violentamente en el suelo a su alrededor.
De repente, tres rinocerontes colosales surgieron entre la niebla oscura del paisaje onírico, cargando directamente hacia él con una violencia brutal. Sus cabezas estaban cubiertas por cascos de roca afilada que se prolongaban hacia delante formando enormes cuernos pétreos.
Hansel reaccionó en una fracción de segundo. En lugar de retroceder, se impulsó violentamente hacia adelante con una ráfaga de viento bajo sus pies y se lanzó directo hacia las bestias. Cayó justo entre los tres rinocerontes en plena carga.
En ese instante liberó una explosión de viento comprimido que estalló a su alrededor. Las corrientes giraron con una violencia salvaje, cortando como cuchillas invisibles y desgarrando a las criaturas. Los cascos pétreos se hicieron añicos, los cuernos salieron despedidos en fragmentos y los cuerpos de los rinocerontes se desintegraron en pedazos que salieron disparados por el campo onírico como metralla.
Sin detener su avance, Hansel continuó moviéndose mientras los restos de aquellas pesadillas se dispersaban por el aire como polvo arrastrado por la tormenta.
Entonces vio su oportunidad.
Somnus estaba delante de él, inmóvil, observándolo con una calma inquietante mientras los tambores seguían resonando a su espalda. Nuestro protagonista descendió con fuerza y extendió ambas manos hacia el frente, canalizando su poder mientras el viento comenzaba a arremolinarse entre sus palmas.
El aire se comprimió con violencia hasta transformarse en un tornado furioso. Con un grito, lo disparó directo hacia su enemigo. La columna de viento giró con una fuerza devastadora, arrasando todo a su paso… pero Somnus ni siquiera se movió.
Cuando el tornado llegó hasta él, el ejecutor simplemente extendió ambas manos, lo atrapó entre sus dedos y lo comprimió como si fuese una simple masa de aire. Luego abrió la boca… y comenzó a devorarlo como si fuese un bocadillo.
"¿Q-Qué?" se sorprendió Hansel.
Somnus respondió con un eructo brutal. La onda de choque salió disparada desde su boca como un cañonazo invisible que impactó de lleno contra nuestro protagonista, lanzándolo hacia atrás por los aires.
El cuerpo del joven salió despedido y se estrelló contra una pared de ladrillo, atravesándola como si fuera papel. Sin detenerse, continuó volando hasta impactar contra otra pared de cemento, que crujió violentamente bajo el golpe.
"¿Qué te pasa?" le preguntó Gretel.
"¿A mí? ¡Nada!" respondió tajante, mientras se levantaba lentamente.
"¡No es así, estás muy raro!" replicó.
"¡Que no es nada, coño!" exclamó enfurecido.
En ese instante, un látigo oscuro emergió de la nada y se enroscó alrededor de su cintura. Antes de que pudiera reaccionar, la fuerza lo jaló violentamente por el escenario. Hansel fue arrastrado a toda velocidad mientras paredes de piedra aparecían de la nada frente a él, estampándolo una tras otra contra ladrillo, cemento y bloques de roca que surgían del propio sueño.
El látigo finalmente lo lanzó hacia delante… justo cuando Somnus apareció frente a él en el último instante. Con una patada brutal impactó directamente en su rostro.
El crujido del tabique nasal rompiéndose resonó en el aire mientras nuestro protagonista salía disparado por los aires hasta estrellarse contra un enorme trozo de roca. Su cuerpo rodó varias veces por la superficie antes de detenerse, levantando polvo y escombros a su alrededor.
Hansel intentaba incorporarse entre los escombros. Sus manos temblaban al apoyarse contra el suelo de roca mientras la sangre brotaba salvajemente de su nariz y caía en gotas oscuras sobre la tierra agrietada. Cada respiración le arrancaba un quejido de dolor; la patada de Somnus todavía resonaba en su cabeza como un eco brutal.
"Hermano, si no me dices qué te pasa... volveré a mi cuerpo." dijo Gretel tajantemente.
Nuestro protagonista apretó los dientes mientras intentaba levantarse del todo, limpiándose la sangre con el dorso de la mano.
"¿Por qué tienes que ser siempre tan cabezota?" le respondió con fastidio.
"¡Porque te quiero mucho, eres mi hermano gemelo!" replicó. "Y es obvio que si te veo actuar fuera de lo normal, me voy a preocupar por ti y querer saber qué es lo que te pasa."
Hansel soltó un suspiro cargado de frustración. "Tsk... mira que a veces eres molesto."
"No lo soy." añadió Gretel con firmeza. "Llevas todo el rato esquivando desde que se transformó en esa cosa, pasando a un modo más pasivo que se encarga solo de esquivar sus ataques, y ni siquiera te está saliendo del todo bien."
"Lo sé, pero..." comentó, bajando la mirada un instante. La verdad de aquellas palabras pesaba demasiado.
"Pero, ¿qué?" insistió.
"¡Que no quiero hacer daño a tu cuerpo, coño!" gritó mientras se intentaba levantar, con el cuerpo temblándole por el esfuerzo.
Durante unos segundos, Gretel no respondió.
El silencio mental entre ambos se volvió pesado… justo cuando Somnus levantó lentamente una mano. A su alrededor, la pesadilla volvió a retorcerse. Del suelo y del aire comenzaron a surgir decenas de brazos oscuros que se extendían como serpientes, lanzándose hacia Hansel con la intención de atraparlo.
"Hermano..." dijo en su interior, mientras aquellas manos se acercaban cada vez más.
"¿Qué pasa?" preguntó Hansel, reuniendo viento alrededor de su cuerpo para prepararse para esquivar el ataque.
"¡ROMPE MI PUTO CUERPO EN PEDACITOS SI HACE FALTA, PERO ACABA CON ESE CABRÓN! ¡¿QUIÉN ERES TÚ Y POR QUÉ ESTÁS AQUÍ, HANSEL?!" gritó con fuerza.
Nuestro protagonista abrió los ojos de par en par.
Las palabras de su hermano golpearon su mente con la fuerza de un trueno. Durante un instante, todo se detuvo… y justo en ese momento las manos oscuras lo alcanzaron, envolviéndolo con ferocidad hasta sepultarlo en una masa negra de miembros retorcidos.
Pero apenas un segundo después, la oscuridad que lo rodeaba estalló.
Un viento huracanado y feroz desgarró los brazos en mil pedazos, lanzando fragmentos de pesadilla por los aires como si fueran polvo. En el centro de aquella tormenta apareció Hansel, envuelto en un brillo elegante de color verde esmeralda, mientras una corona flotaba sobre su cabeza.
"¡SOY EL REY DEL CIELO Y ACABARÉ CON ESE PUTO PRINGADO!" exclamó sonriente, recuperando la confianza que había perdido.
"¡Ese es mi Hansel!" sonrió Gretel en su interior.
Continuará...
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