domingo, 15 de marzo de 2026

Ch. 325 - Comeback

Los hermanos lograron derrotar al Tottengräber número IV al unir sus fuerzas en un solo cuerpo durante el combate. La coordinación entre ambos fue absoluta, permitiéndoles superar el dominio del mundo onírico de Somnus y romper por completo su control sobre el escenario de la batalla. 

Con la caída del ejecutor, el flujo del tiempo en el Der Fliegende volvió finalmente a la normalidad. Sin embargo, la victoria tuvo un precio muy alto: la brutalidad de los ataques que habían desatado destrozó el cuerpo de Gretel, dejando todos sus huesos completamente fracturados.

Las pantallas repartidas por distintas partes del mundo retransmitían en directo el resultado del combate. En ellas podía verse con claridad el rostro inconsciente de Somnus, tendido en el suelo tras su derrota. 

La noticia se extendió rápidamente y, en los lugares donde los aliados de nuestros protagonistas seguían la transmisión, las reacciones no tardaron en aparecer. Algunos comenzaron a aplaudir, otros sonrieron con alivio y varios celebraron emocionados la caída del segundo de los ejecutores.

En Centhyria, sin embargo, el ambiente era completamente distinto. 

Para el gobierno imperial, los ejecutores representaban una de las unidades militares más poderosas de todo su arsenal. Solo existían dos grupos con mayor autoridad y capacidad destructiva dentro de su estructura. 

El primero era la Vanguardia Helénica, una fuerza que Yumeith estaba formando bajo la identidad de Melchor con el objetivo de convertirla en una élite militar sin precedentes. Por encima de todos ellos se encontraban los guerreros más peligrosos del Imperio: los Siete Pecados, un grupo cuya fuerza era considerada el equivalente oscuro a los paladines que seguían a Marco.

En la gran sala donde se encontraban reunidos los altos cargos del Imperio, las expresiones de los presentes estaban cargadas de rabia, sorpresa y decepción. Nadie parecía capaz de aceptar lo que acababan de presenciar en las pantallas. Dos de los mejores guerreros del Imperio habían sido derrotados frente a todo el mundo, y además lo habían hecho enfrentándose al verdadero emperador de Pythiria y a sus aliados.

"¡Joder! ¡Vaya panda de inútiles!" exclamó Gaspar mientras golpeaba con furia el sillón donde estaba sentado. "¡Que estamos en directo delante de toda Pythiria para darles una puta lección y estamos quedando en ridículo!"

"Padre." dijo Melchor.

"¿Qué quieres ahora?" preguntó el emperador, visiblemente molesto.

"Si uno más cae, ¿qué tal si los borramos del mapa?" sonrió el joven.

Gaspar frunció el ceño al escuchar aquella propuesta y lo miró con incredulidad, intentando comprender si hablaba en serio o simplemente estaba provocando una reacción.

"¿A qué te refieres?" comentó perplejo. "¿Dices que usemos ese hechizo?"

"Sí... usemos el Apocalypse Now si uno más es derrotado." sonrió malvadamente Yumeith.

La tensión en la sala aumentó de inmediato tras escuchar aquellas palabras. Algunos de los presentes intercambiaron miradas incómodas, conscientes de las consecuencias que podría tener una decisión así.

"Pero... ¡eso matará también a los nuestros!" replicó Gaspar con evidente preocupación.

"¿Y qué quieres, padre?" respondió con una calma inquietante. "¿Seguir siendo la burla de esa gente que te está poniendo en ridículo?"

Las palabras del joven calaron lentamente en la mente del emperador. Durante unos segundos permaneció completamente en silencio mientras observaba las pantallas una vez más. Allí seguían las imágenes de Sergiv y Somnus derrotados, una humillación pública.

Gaspar se levantó lentamente de su asiento y avanzó unos pasos hasta colocarse frente a todos los presentes en la sala. Su expresión se había endurecido por completo cuando finalmente tomó la decisión.

"¡NUEVA ORDEN!" exclamó enfurecido. "¡SI UN SOLO TOTTENGRÄBER MÁS ES DERROTADO USAREMOS EL APOCALYPSE NOW PARA BORRAR DEL MAPA TODO EL DER FLIEGENDE! ¡Y NO QUIERO QUEJAS!"

Las palabras del emperador provocaron un silencio inmediato en la sala. Muchos de los presentes dudaban internamente sobre aquella decisión, conscientes de lo extrema que era la medida, pero ninguno se atrevió a cuestionar la orden.

Uno tras otro, todos se pusieron de pie. "¡Entendido!" dijeron al unísono.

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Muralla del Der Fliegende.

Rin permanecía observando con calma el filo de Caléndula. Sus dedos recorrían con suavidad el lomo de la katana, como si se asegurara de que todo seguía en su sitio. 

De pronto, el mundo que la rodeaba pareció sacudirse ligeramente, como si algo invisible hubiera terminado de romperse. El flujo del tiempo, que hasta entonces había permanecido detenido por el dominio del mundo onírico de Somnus, volvió a ponerse en marcha.

En medio de aquel espacio que volvía poco a poco a la normalidad, Keipi se encontraba completamente inmóvil, como una figura congelada en el tiempo que por fin recuperaba el control de su cuerpo.

Durante un instante sus músculos reaccionaron con torpeza tras el largo periodo de parálisis, pero enseguida su mirada se fijó en la figura que tenía delante. Sin dudarlo un segundo, apretó con fuerza el mango de su arma y avanzó un paso decidido hacia ella.

"¡HERMANA!" gritó con Priscilla en mano.

Rin levantó la mirada en cuanto escuchó la voz, y una sonrisa intensa apareció en su rostro. Ambas katanas chocaron con violencia en el aire en el mismo instante en que sus trayectorias se cruzaron, produciendo un sonido metálico seco que resonó en los alrededores mientras una lluvia de chispas saltaba entre las dos hojas.

"¡AL FIN! ¡SABÍA QUE NADA EVITARÍA ESTE ENCUENTRO!" exclamó, presionando su katana contra la de él con una intensidad feroz.

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Tres torres conversas.

Ashley recuperó el movimiento cuando el tiempo volvió a la normalidad. Su cuerpo reaccionó al instante, como si hubiera estado esperando ese momento para lanzarse a la acción. 

Sin perder ni un segundo, apareció frente a Monday con una velocidad explosiva y lanzó un poderoso gancho directo a su rostro. La ejecutora reaccionó justo a tiempo: activó su magia tecnológica y una capa de maquinaria metálica cubrió sus antebrazos, que colocó al frente para recibir el impacto.

El golpe de nuestra protagonista fue tan brutal que, aun habiendo sido bloqueado, la fuerza atravesó la defensa y lanzó a la Tottengräber varios metros hacia el aire. La cobertura que protegía sus brazos se agrietó por distintos puntos, dejando escapar pequeñas chispas mientras giraba en el aire. 

Monday logró recomponerse antes de tocar el suelo y aterrizó con firmeza, flexionando ligeramente las piernas para absorber el impacto.

"Menos mal..." suspiró alegre. "Por un momento pensé que no podría verme las caras contigo."

Ashley mantuvo su postura de combate, con los puños tensos y la mirada fija en su rival. A pesar del golpe inicial, sabía que aquello no había hecho más que empezar de nuevo.

"Pues me temo que será así." le señaló. "No sé muy bien qué ha pasado, pero... esto no ha acabado." se lanzó hacia ella.

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Afueras de la torre de cristal derruida.

Nicole, Marco y Lily caminaban alejándose del lugar mientras avanzaban con rapidez en dirección a la torre central. El paisaje a su alrededor estaba cubierto de escombros y restos de la batalla reciente, pero ninguno de ellos se detenía a observarlo. 

Sobre sus cabezas, las pantallas gigantes que seguían retransmitiendo los combates mostraban ahora la imagen de Gretel gravemente herido e inconsciente. Aunque no entendían exactamente qué era lo que acababa de ocurrir, todos sabían que el estado de su amigo era crítico y que debían llegar hasta él lo antes posible para salvarle la vida.

"Rápido, rápido." decía Lily liderando la caminata.

La pequeña avanzaba con determinación al frente del grupo, mientras Marco y Nicole la seguían de cerca. Durante unos segundos caminaron en silencio, concentrados en el camino, hasta que la sanadora decidió romperlo.

"Oye..." dijo dándole la mano a nuestro protagonista mientras caminaban. "Aún no te pude contar eso que te comenté antes."

Marco giró ligeramente la cabeza hacia ella al sentir el contacto, y sin soltar su mano respondió con calma.

"Claro, dime." comentó apretándole para no soltarla.

Nicole tomó aire antes de continuar, recordando lo que había ocurrido en su breve intento de infiltración.

"El número I es muy poderoso." explicó. "De primeras intenté ir por mi cuenta a por Theo y salvarle rápidamente con mis alas, pero parece que él puede detectar a cualquiera que entre en la torre debido a su magia acuática."

"Entiendo..." dijo bajando la mirada. "¿Y es fuerte?"

"Mucho más que Aspasia y los apóstoles juntos..." respondió. "No me sorprende en absoluto, sabiendo que es el número uno de los ejecutores..."

Marco permaneció unos instantes pensativo mientras asimilaba aquellas palabras. Aun así, una leve sonrisa de confianza apareció en su rostro.

"Está bien... acabaré con él." sonrió confiado.

"¡Vamos, parejita! ¡Dejad de daros la manita y meteros prisa, que Gretel está en peligro!" les regañó Lily.

Las palabras de la pequeña hicieron que ambos reaccionaran de inmediato. Marco y Nicole bajaron la mirada casi al mismo tiempo y se dieron cuenta de que sus dedos seguían entrelazados mientras caminaban.

Con el rostro completamente rojo, como si los hubieran pillado haciendo algo indebido, soltaron las manos rápidamente y continuaron avanzando sin atreverse a mirarse durante unos segundos, manteniendo el silencio mientras seguían el paso decidido de Lily hacia la torre central.

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Plaza de las fuentes.

Cecily fue una de las últimas en recuperar la conciencia. Su cuerpo, que hasta entonces había permanecido suspendido en medio del combate, perdió el equilibrio de repente y cayó de bruces contra el suelo. 

El impacto la hizo reaccionar al instante. Se apoyó con las manos en el suelo y se incorporó rápidamente, todavía algo aturdida, mientras su mirada recorría el lugar buscando a su enemigo o a cualquiera de sus compañeros. Sin embargo, lo único que encontró fue silencio. Aquel escenario de batalla que momentos antes estaba lleno de movimiento ahora parecía completamente abandonado.

"¿Q-Qué ha pasado?" murmuró perpleja, desactivando su Fenrir al comprobar que no había nadie en la zona.

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Torre de Straciatella.

Ryan y Nathalie también habían vuelto a la normalidad tras la caída del dominio temporal. Ambos permanecieron quietos durante unos segundos, completamente sorprendidos al comprobar que el enemigo contra el que estaban luchando ya no se encontraba frente a ellos. 

El lugar estaba extrañamente vacío, como si alguien hubiera borrado de repente la presencia del ejecutor. La semi-demonia giraba la cabeza de un lado a otro intentando encontrar cualquier señal de movimiento.

"¿Qué habrá pasado?" preguntó mirando a todos lados.

Ryan no respondió de inmediato. Había caminado hasta una de las grietas abiertas en la pared de la torre y observaba el exterior con atención. Su mirada estaba fija en una de las pantallas flotantes que transmitían lo que ocurría en otras partes del campo de batalla.

"No tengo la menor idea, pero... deberías echar un vistazo a eso." murmuró el hijo de la dragona, asomado en la grieta de la pared de la torre, con la mirada alzada hacia una pantalla flotante.

Nathalie se acercó unos pasos hacia la abertura para mirar también al exterior. Cuando alzó la vista, su expresión cambió de inmediato al ver el estado en el que se encontraba Gretel. El joven aparecía gravemente herido e inconsciente tras el combate contra Somnus.

"¡Oh no! ¡¿Cómo ha acabado así?!" dijo mostrando preocupación. "Sus brazos y piernas no lucen para nada bien con ese tono morado..."

Ryan frunció ligeramente el ceño al observar la imagen con más atención. Incluso desde la distancia era evidente que el daño que había recibido era extremadamente grave.

"Debe tener los huesos rotos." añadió preocupado.

Nathalie apretó los dientes al escuchar aquello. Sabía que no podían perder tiempo.

"Joder... ¡Voy a echarle una mano, que con mi sombra llegaré antes! ¡Ten cuidado, Ryan!" comentó ella saltando hacia la sombra proyectada de la torre, sumergiéndose como si fuese agua.

Su cuerpo desapareció por completo en la oscuridad del suelo en cuestión de segundos. dejando al hijo de la dragona completamente solo en la torre. Durante un momento permaneció en silencio, escuchando el eco de sus propios pasos mientras se alejaba de la grieta y volvía a adentrarse en el interior del edificio.

"Ya estoy solo." dijo él. "¿Qué tal si te atreves a salir ahora de tu escondite?"

De pronto, el espacio que lo rodeaba comenzó a distorsionarse como si la realidad misma estuviera siendo retorcida. La torre en la que se encontraba, cuyo interior consistía en una interminable escalera de caracol con barandilla que ascendía hasta la cima, empezó a deformarse lentamente. 

Las paredes desaparecieron, el suelo cambió de forma y el entorno se transformó por completo. En su lugar apareció una torre totalmente distinta: sus paredes eran negras como la noche y en el aire flotaban numerosos cubos blancos, como si desafiaran las leyes de la gravedad.

Sentada sobre una de esas superficies flotantes, situada justo a la espalda de Ryan, una pequeña figura apareció tranquilamente. El pequeño Remlin abrió una bolsa de nachos y comenzó a comerlos con total despreocupación.

"Vaya, me sorprende que me hayas detectado para haberme situado en otro plano dimensional." respondió el pequeño ejecutor.

Ryan giró la cabeza sin mostrar demasiada sorpresa. Su expresión era tranquila, casi confiada, mientras mantenía las manos dentro de los bolsillos de su chaqueta.

"Bueno, tuve una maestra muy buena que me enseñó a detectar a mis enemigos más allá de mis limitaciones al tener paciencia y descansar mi cuerpo para poder llegar más allá." sonreía el joven con las manos en los bolsillos.

Remlin siguió masticando con calma, escuchando la explicación mientras hablaba con la boca llena.

"Interesante." eructó. "Straciatella me dijo que si venía aquí encontraría a dos tipos debiluchos con los que poder entretenerme y disfrutar de un buen combate, y la verdad... tenía razón."

El hijo de la dragona frunció el ceño al escuchar aquello, visiblemente molesto. 

"¿Cómo?"

Remlin sonrió con descaro mientras se relamía los restos de nacho que habían quedado pegados a sus labios.

"Pues que es obvio, ¿no?" sonrió relamiéndose los trozos de nacho de los labios. "¡ERES EL MÁS DÉBIL DE TU GRUPO!"

En ese mismo instante su pequeño cuerpo comenzó a transformarse violentamente. Sus músculos crecieron de forma desproporcionada y su figura se expandió hasta convertirse en la de un gigantesco coloso que ocupaba gran parte del espacio. Sin darle tiempo a reaccionar, lanzó un poderoso puñetazo hacia Ryan con la intención de aplastarlo contra el suelo.

Sin embargo, el joven no se movió de su sitio. Sus brazos metálicos se alzaron al instante y chocaron contra los enormes nudillos del gigante, bloqueando el golpe con todas sus fuerzas. El suelo bajo sus pies se agrietó por la presión mientras su rostro mostraba claramente el esfuerzo que estaba realizando.

"¡NO SOY TAN DÉBIL, CABRÓN!" gritó empujando el puño de su enemigo hacia otro lado. "¡Y TE LO DEMOSTRARÉ, ACABANDO CONTIGO!" le señaló.

Continuará...

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