Todos quedaron sorprendidos por la intervención de Sherezade. Hasta ese momento, la conversación había girado en torno a una certeza aplastante: no existía forma alguna de llegar al Der Fliegende en tan poco tiempo. Las miradas se cruzaron entre incredulidad y cansancio, como si aquella afirmación hubiera sido solo un gesto desesperado… hasta que ella habló.
"Sí la hay..." fueron las palabras de la princesa.