Animalia, sala del trono.
Marco se deslizaba por el suelo con una fluidez casi instintiva, esquivando las llamaradas negras que Draco lanzaba sin descanso. El calor abrasador le rozaba la piel a cada movimiento. De pronto, frenó en seco, clavó los pies y abrió la boca de par en par.
Un tornado de fuego azul emergió con un rugido ensordecedor, avanzando directo hacia el gobernador como una bestia desatada.